Al maestro de coro. Salmo de David.
¿Hasta cuándo, Yahvé? ¿Me tendrás olvidado constantemente? ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?
¿Hasta cuándo fatigaré mi alma con cavilaciones y mi corazón con tristezas cada día? ¿Hasta cuándo habrá de prevalecer sobre mí el enemigo?
Mira y respóndeme, Yahvé, Dios mío; alumbra mis ojos para que no me duerma en la muerte,
y no diga el adversario: “Lo he vencido.” Los que me afligen saltarían de gozo si yo cayera,
después de haber puesto mi confianza en tu misericordia. Sea mi corazón el que se alegre por tu socorro; cante yo a Yahvé por su bondad para conmigo.