Kerygma

SalmosCapítulo 11

1

Al maestro de coro. En octava. Salmo de David.

2

Sálvame Tú, oh Yahvé, porque se acaban los justos; la fidelidad ha desaparecido de entre los hombres.

3

Unos a otros se dicen mentiras; se hablan con labios fraudulentos y doblez de corazón.

4

Acabe Yahvé con todo labio fraudulento y con la lengua jactanciosa;

5

con esos que dicen: “Somos fuertes con nuestra lengua, contamos con nuestros labios; ¿quién es señor nuestro?”

6

“Por la aflicción de los humildes y el gemido de los pobres, me levantaré ahora mismo, dice Yahvé; pondré a salvo a aquel que lo desea.”

7

Las palabras de Yahvé son palabras sinceras; plata acrisolada, sin escorias, siete veces purificada.

8

Tú las cumplirás, oh Yahvé; nos preservarás para siempre de esta generación.

9

Los malvados se pasean por todas partes, mientras Tú dejas que sea exaltado lo más vil de entre los hombres.

Texto: Biblia Straubinger, dominio público.

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