Kerygma

SalmosCapítulo 64

1

Al maestro de coro. Salmo de David. Himno.

2

A Ti, oh Dios, es debida la alabanza en Sión, y a Ti se han de cumplir los votos.

3

A Ti, que oyes las plegarias, a Ti irá toda carne, a causa de los pecados.

4

Prevalecen contra nosotros nuestras iniquidades, mas Tú las perdonas.

5

Dichoso aquel a quien Tu elijas y atraigas, para que habite en tus atrios. Nos hartaremos de los bienes de tu casa y de la santidad de tu Templo.

6

En tu justicia nos escuchas con estupendas señales, oh Dios salvador nuestro, esperanza de todos los confines de la tierra y de los más lejanos mares.

7

Con tu fuerza consolidas los montes, revestido de poder.

8

Sosiegas el furor de los mares, el estruendo de sus ondas y el tumulto de las naciones.

9

Se estremecen ante tus portentos los que habitan los confines de la tierra. Tú llenas de alegría el Oriente y el Occidente.

10

Has visitado la tierra, la has embriagado y colmado de riquezas. El río de Dios rebosa de aguas; Tú preparas sus trigales, aparejando la tierra,

11

regando sus surcos, y allanando sus terrones; las ablandas con lluvias, y fecundas sus gérmenes.

12

Coronas de benignidad el año, y tus huellas destilan grosura.

13

Las praderas del desierto destilan, y los collados se visten de exultación.

14

Llenos están los campos de rebaños, y los valles se cubren de mieses; se alegran y cantan.

Texto: Biblia Straubinger, dominio público.

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