Kerygma

SalmosCapítulo 15

1

Presérvame, oh Dios, pues me refugio en Ti;

2

dije a Yahvé: “Tú eres mi Señor, no hay bien para mí fuera de Ti”.

3

En cuanto a los santos e ilustres de la tierra, no pongo en ellos mi afecto.

4

Multiplican sus dolores los que corren tras falsos dioses; no libaré la sangre de sus ofrendas, ni pronunciaré sus nombres con mis labios.

5

Yahvé es la porción de mi herencia y de mi cáliz; Tú tienes en tus manos mi suerte.

6

Las cuerdas (de medir) cayeron para mí en buen lugar, y me tocó una herencia que me encanta.

7

Bendeciré a Yahvé, porque me (lo) hizo entender, y aun durante la noche me (lo) enseña mi corazón.

8

Tengo siempre a Yahvé ante mis ojos, porque con Él a mi diestra no seré conmovido.

9

Por eso se alegra mi corazón y se regocija mi alma, y aun mi carne descansará segura;

10

pues Tú no dejarás a mi alma en el sepulcro, ni permitirás que tu santo experimente corrupción.

11

Tú me harás conocer la senda de la vida, la plenitud del gozo a la vista de tu rostro, las eternas delicias de tu diestra.

Texto: Biblia Straubinger, dominio público.

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