Estaba entonces Mardoqueo en el palacio del rey con Bagata y Tara, eunucos del rey, los cuales eran porteros del palacio.
Se enteró de los planes de ellos y después de averiguar bien sus designios, entendió que atentaban contra la vida del rey Artajerjes, y dio de ello noticia al rey;
el cual hizo el proceso a ambos, y habiendo ellos confesado, mandó conducirlos a la muerte.
El rey hizo escribir en los anales lo sucedido; e igualmente lo puso por escrito Mardoqueo, para conservar su memoria.
También el rey le mandó que se quedase en la corte real, después de haberle recompensado por la denuncia.
Pero Amán, hijo de Amadati, bugeo, gozaba de gran favor con el rey, y quiso perder a Mardoqueo y a su pueblo, a causa de los dos eunucos del rey que habían sido ajusticiados.